2. Cuando tu mano se alargue para dar algo, trata en lo posible que quien recibe no se sienta herido, ni necesitado, sino respetado y realizado en su dignidad de persona.
3. Cuando des algo, que tu sonrisa sea más grande y más visible que tu propio donativo.
4. Es más fácil comprarles un ramo de rosas a tus padres ancianos, que dedicarles unas horas de compañía. Las rosas se compran con dinero. Tu compañía les manifiesta y revela tu cariño.
5. Que cuando des algo, quien lo recibe agradezca más tu sonrisa y tu amor que la limosna que pones en sus manos. La sonrisa y el amor manifestarán que no te duele dar, y sobre todo, que te interesa él como persona.
6. Cuando des algo, no lo hagas para tranquilizar tu conciencia o por quitártelo de encima al otro, sino porque crees que el otro es tanto o más importante que tu mísmo.
7. Cuando des algo a los demás no lo hagas para ganar méritos. No estarías dando nada, sino haciendo una inversión. Si quieres hacer inversiones tienes los bancos o los negocios. No rebajes a los demás a un negocio lucrativo.
Cuando des algo a los demás, no te vayas a los extremos de dar lo que te sobra y que para tí no representa ningun valor o de dar lo más costoso para vanagloriarte sobre los demás.
Cuando des no lo publiques, que tu mano derecha no sepa lo que hace tu mano izquierda.
Cuando des no encares al que lo recibió.
Cuando des pon tu amor en el objeto de tu obsequio.
Recuerdo mucho a mi mamá que me decía: "hijo, no necesito que me regales grandezas, que vengas a verme es el mejor regalo para mí".
Te digo hermano, que des lo mejor de tí, el verdadero valor lo pondrá la persona que lo reciba.

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