martes, 3 de junio de 2008

Semana 22. Pídele alegria

1. Amigos mios, no pidais a Dios el dinero, el triunfo o el poder. Pedidle lo único importante en la vida: la alegría. (Hermanos Karamazov)



2. Pídele a Dios la alegría. Jesús te la prometió antes de que se la pidiéses: mi gozo os doy, mi gozo os dejo, para que vuestra alegría sea plena. Él ya te abrió el camino a tu petición.



3. Pídele a Dios la alegría de aceptarte como eres, pero a la vez, pídele la alegría de ser más de lo que éres. Aceptarte como eres es sentirte a gusto contigo mísmo. Querer ser más es sentir la alegria de tus posibilidades.



4. Pídele a Dios la alegría en tus debilidades. Ellas son un motivo más que tienes para que Él demuestre su fuerza y amor en tí. Dios suele revelarse más en lo que hace en tu vida, que haciendo las cosas.

5. Pídele la alegría de sentirte perdonado. Al ser perdonado de tus pecados, estás revelando el milagro de amor de Dios que es más grande que tu propio pecado. Quien no sienta el gozo del perdón, no lo merece.

6. Pídele la alegría de ver alegres a los demás. Si la alegría y la felicidad de los demás pone un rictus de tristeza en tu rostro, la envidia ha apolillado tu corazón. Sólo Dios puede restañarlo.

7. Pídele a Dios la alegría de gozar con lo que tienen los demás y de lo que tú careces. Porque, al menos, si no tienes lo que ellos tienen, podrás disfrutar de la libertad de tu propio desprendimiento.


Hermanos, quiero decirte que pidas a Dios lo que realmente necesitas. No pidas cosas por pedir, como un hijo engreido que pide algo a su padre y después de obtenerlo ya no se interesa, o de una esposa que todavía continúa siendo una hija caprichoza porque eso aprendió de niña que pide a su esposo algo porque una amiga o hermana lo tiene aunque después no utilize jamás, o como algunas madres o padres que piden cosas valiosas de regalo a sus hijos para saber si en verdad les aman.

Pídele a Dios tan sólo que te dé alegría para seguir amándole.

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