Dicén que lo pasado fue siempre mejor. Esto no es cierto. Siempre existió la violencia, no solamente de agresiones físicas entre naciones, entre sociedades o entre personas. Sinó tambien la agresión moral, espiritual, económica.
Quizás la diferencia entre el pasado y el presente es que ahora los sucesos se dan a conocer. Antes todo se quedaba entre los círculos sociales o entre las cuatro paredes de una casa.
Ahora es común ver violencia en las calles, niños y adolecentes armados peleándose por la supremasía de algo.
¿Saben cual és el origen de toda esta violencia?, sencillamente hogares sin valores cristianos que originan una sociedad tambien carente de valores.
Pero quizas esta pobreza se deja sentir más, cuando personas que conocen la palabra de Dios y encargados de impartir los valores cristianos son los que transgreden la moral y la ética, agrediendo a seres indefensos como son los menores de edad, aprovechando su condición de liderazgo y manipulando la palabra de Dios para provecho propio.
Observémos el caso de los Estados Unidos, claramente se observa que son agresiones producto de una sociedad carente de valores, con personas con traumas que se camuflan en la Iglesia de Dios y en otras organizaciones religiosas para disimuladamente dar rienda suelta a sus bajas pasiones e interes personales.
Dejo estas palabras para reflexión de todos.
1. Las revoluciones necesitan sangre. Por eso todas las revoluciones terminan dividiendo: vencedores y vencidos. Comprométete en una revolución en la que todos terminemos siendo más hermanos.
2. Las revoluciones se hacen con violencia. Pero tú puedes hacer una revolución diferente: la revolución del amor. La revolución del amor no necesita sangre. Le basta el amor.
3. Si quieres cambiar el mundo, no comiences por pedir el cambio de los demás. Comienza por cambiar tu mísmo. El mundo comienza a ser distinto cuando tu has cambiado.
4. No pretendas cambiar el mundo con el sacrificio de los demás. Jesús también quizo cambiar el mundo. Pero para ello, comenzó por ofrecerse a sí mísmo hasta la muerte. cuando alguien es capaz de morir por el otro, el otro comienza a ser diferente.
5. Si intentas una sociedad más justa, comienza tú mísmo por ser justo con los demás. justo con tu esposa, con tu esposo. justo con tus hijos. Justo con tus padres y tus hermanos. Justo con todos. Ahí comienza la justicia del mundo.
6. No exijas, porque encontrarás resistencias. Ofrece. Y verás cómo los corazones se te abren y se hacen más blandos.
7. No pidas. No reclames. Haz de tu vida un ofrecimiento y un regalo. Y verás que alguien comenzará ya diciéndote: gracias. Y cuando alguien te dice, gracias, algo está cambiando dentro de su corazón.
lunes, 21 de abril de 2008
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