viernes, 21 de noviembre de 2008

Semana 40. Verdad y mentira

El cristiano no solamente debe serlo sinó también parecerlo. Cuantas veces nos decimos que somos personas correctas a la vista de todos, sin embargo en lo oculto somos diferentes. Y es más decimos cosas que en realidad no son ciertas.

1. La verdad duele. Pero cura. La mentira no duele. Pero mata. Por eso el mentiroso está muerto. Es árbol que florece por fuera, pero ya está podrido por dentro.

2. La verdad es la sinceridad del alma que no teme verse desnuda.Mientras que la mentira es la hipocresía y el miedo del corazón a verse como es. No nos tenmemos tanto a nosotros mismos, sino a qué dirán y pensarán los demás.

3. La verdad no es tanto problemas de ideas, cuanto problema de vida. Se pueden tener muy buenas ideas y vivir como un mentiroso. Quien vive con limpieza y rectitud no necesita de la mentira. La verdad le basta.

4. La mentira es la gran tentación y traición del amor. La mentira engaña y además es una falta de respeto a los demás. Y donde hay engaño y falta de respeto no hay amor. El amor mísmo sería una mentira. ¡Cuantos "te amo", "te quiero", no son sino el camuflaje del egoismo y del instinto!

5. Decir la verdad y siempre la verdad puede tener complicaciones. Pero tan sólo con quienes prefieren vivir en la mentira. La verdad nunca molesta a quienes viven de la verdad.

6. El pecado es una manera sutil de mentirnos a nosotros mismos, a los demás y a Dios. A nosotros, porque pretende meternos gato por liebre. A los demás, porque queremos engañarlos. Y a Dios, porque luego buscamos excusas.

7. Quien miente no es. Disimula y aparenta ser. Por eso tiene tanto miedo a la verdad. El mentiroso no sabe vivir la vida, sino sólo la apariencia. El mentiroso vive más lo que no es, que lo que de verdad es. Vive su imagen no su realidad.

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