El día de ayer celebramos la Ascensión de Jesús, recordemos que Jesús después de resucitar pasó 40 días con sus Apóstoles dandoles instrucciones y antes de ir al Cielo para estar con su Padre les promete que pronto serán bautizados con el Espíritu Santo, para que se cumpla la promesa del Padre. Recién ahí estarán lístos para iniciar la misión que Jesús les encomendó.
Nosotros al igual que los apóstoles, tenemos el compromiso de seguir impartiendo las enseñanzas que Jesús nos dejó. Como parte de esta misión es que continúo ofreciendote estas frases que pueden hacer que tu camino hacia el Padre sea llevadero.
1. No pierdas este día lamentando el mal del mundo. El tiempo que pierdes en lamentos es un tiempo precioso para hacer el bien. Al mal no se le vence con lágrimas sino haciendo el bien.
2. No vivas preguntando cuánto vale o para qué sirve. Hay millones de flores que morirán sin ser vistas por nadie. Morirán sin haber servido para nada. Jamás serán cortadas para lucir en un tiesto. Pero están orgullosas de ser bellas y haber vivido.
3. Las piadosas mujeres lloraron el paso de Jesús cargado con la Cruz. Pero sólo eso: lágrimas. ¿Qué hicieron por Él? Tus lamentos no suplirán jamás el bien que debes hacer.
4. No engañez a tu corazón, llenando sus huecos y vacíos con éxtasis pasajeros de placer ni con cuatro dineros. Al corazón lo podrás anestesiar por unos instantes. Pero luego, seguirá protestando sus vacíos dentro de tí.
5. Está bien creer en la justicia, en el amor, en la fraternidad. Hasta los puedes gritar en los mítines de protesta. Pero ¿de qué te sirve creer y gritar si no siembras luego justicia? ¿Si no siembras amor fraterno?
6. No basta creer en grandes ideales para ser grande. Pero tampoco serás nunca grande si no crees en ellos. No son suficientes los sueños. Pero ¿se podrá hacer algo grande sin soñar antes?
7. Los grandes ideales nacen primero en el corazón. Luego crecen en la vida. Es la vida la que da razón a los sueños, las ilusiones y esperanzas del corazón. Sin un corazón grande, no pienses en vidas grandes. Pero cuando la vida es achatada, el corazón termina encogiéndose.
Si no tienes a Dios en tu corazón, nunca podrás hacer realidad tus sueños e ideales.
Cuando Dios decidió crear el mundo, le salió del corazón. Y cuando quiso salvar al hombre, otra vez se le reventó el corazón.

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