1. La Unción de los enfermos no es la tarjeta de visita de la muerte, sino la renovación de tu fe en los momentos dificiles de dolor.
2. La Unción de los enfermos no es el sacramento de la muerte sino la confesión de tu fe en la vida definitiva. Es el momento de compartir los sanos y los enfermos la fe en la Pascua.
3. La Unción de los enfermos no es el sacramento del miedo de los enfermos sino la prueba de la fe de los sanos que son los más asustados.
4. La Unción de los enfermos no es el sacramento del miedo a morir sino el sacramento de la fe y la esperanza en el Dios de la vida que venció con su Muerte a la muerte. No esperes recibir la Santa Unción para cuando ya no puedas enterarte de ella. Recíbela mientras puedas confesar tu fe y tu esperanza.
5. La Unción de los enfermos es como la segunda Confirmación. En ella ratificas la fe que has confesado durante toda tu vida. La muerte de Jesús fue el sello de toda su vida.
6. La Unción de los enfermos es como la calistenia del alma para recorrer la última etapa de la competencia.
7. La Unción de los enfermos es la renovación de tu Bautismo. La primera vez, el Bautismo te incorporó a la Iglesia. Ahora te prepara para incorporate a la Iglesia del cielo.
Hace un año y cinco meses falleció mi mamá, ella sufría mucho pensando en que pasaría con nosotros si ella falleciera, se preocupaba por mi papá y por mi hermano menor. Pero la partida era inevitable, mi hermano mayor que és Psicólogo tuvo una conversación con ella.
Me tocaba como hijo muy querido por ella, decirle algunas palabras tranquilizadoras, le hablé con el corazón como suelo hacerlo siempre. Orando siempre antes de hablar algo de gran importancia, pidiendole a Dios que sean sus palabras y no las mías las que salgan de mi boca.
Logré hacerla entender sobre la muerte y que no se preocupara por los que nos quedamos.
No pude estar presente en sus últimos momentos de vida como si lo hicieron mis otros hermanos, pero sé que después de recibir la Santa Unción falleció tranquila, sin ningún dolor, con un rostro de felicidad por ir al encuentro de nuestro padre Dios.
Comparto esta experiencia con ustedes.
jueves, 24 de enero de 2008
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